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13 septiembre, 2018
¡Esto es un abuso!

Hay muchos tipos de maltrato, a personas de todas las edades y en distintos ámbitos sociales: en la familia, la pareja, el trabajo, el colegio… Hay que reconocerlos para saber cómo erradicarlos. El problema radica en que está tan integrado en nuestra vida que muchas veces no sabemos que se está produciendo, porque se puede […]

Hay muchos tipos de maltrato, a personas de todas las edades y en distintos ámbitos sociales: en la familia, la pareja, el trabajo, el colegio… Hay que reconocerlos para saber cómo erradicarlos. El problema radica en que está tan integrado en nuestra vida que muchas veces no sabemos que se está produciendo, porque se puede presentar con muchas caras y no siempre de manera evidente.

Tipos de abuso

  • Maltrato físico. Cuando se da violencia física: empujar, lanzar objetos, golpear, estrangular, dar patadas, tirar del pelo, bloquear la salida a la víctima, morder, etc. Termina siendo psicológico y se acompaña de otros abusos.
  • Maltrato psicológico. Está relacionado con una violencia emocional: amenazas varias, ridiculizar en público, críticas, no permitir que la persona se relacione con otros, control (ropa, dinero, horarios…), dirigirle la vida, romper sus cosas, amenazar con dañar a la víctima o a un ser querido o amenazar con quitarle a alguien muy valioso (un hijo o una mascota, por ejemplo). Aunque no existe contacto físico, sus secuelas suelen ser más duraderas que las provocadas por empujar o golpear.
  • Maltrato infantil. Se produce cuando la violencia va dirigida a un menor y puede ser físico o psicológico. El niño es muy vulnerable y puede dejar secuelas de por vida, dependiendo de la gravedad. La baja autoestima y la falta de empatía o problemas de relación afectiva, son algunas de las más comunes.
  • Abuso sexual. Siempre que no hay consentimiento para mantener relaciones sexuales. Puede ser con o sin intimidación, con engaño o violencia, con penetración, tocamientos o forzando conductas sexuales. Los besos, caricias e incluso palabras con contenido íntimo son catalogados como comportamientos de esta clase de abuso. Sus secuelas pueden no desaparecer nunca. Se puede distinguir entre violación o agresión. En el primer caso, suele implicar violencia e intimidación y contacto físico con penetración. En la agresión no se emplea necesariamente la violencia física. Pero es una distinción relativa porque el organismo puede quedarse inmóvil ante una agresión o no resistirse por estar bajo los efectos de drogas o alcohol, sin facultad de decidir.
  • Bullying. Maltrato físico y psicológico en el ámbito escolar a un niño por parte de otro o de un grupo, mediante el acoso y la intimidación. El niño no siempre expresa lo que le pasa y la situación empeora porque está obligado a ir a clase todos los días con su/s abusadores.
  • Mobbing. Menosprecios y abusos en el ámbito laboral donde la víctima es maltratada para provocar un despido, por abuso de poder, competitividad o envidias, para que obedezca a los deseos del superior… o a causa de una personalidad perversa del acosador, por considerar que no se cumplen sus expectativas. El maltratador socava la autoestima de su víctima con insultos o críticas públicas a la víctima, órdenes contradictorias, funciones de rango inferior, aislamiento… En estos casos hay es informar de la situación por escrito al departamento de recursos humanos de la empresa, al encargado de riegos laborales o incluso presentar una denuncia frente a la Inspección de Trabajo.
  • Ciberbullying. Maltrato a través de las redes sociales, más común entre adolescentes. El maltratador usurpa la identidad de su víctima en Facebook y Twitter; le envía mensajes insultantes o amenazantes por redes sociales y email; le difama a través de mentiras; le amenaza con publicar y difundir información que puede comprometerle; le envía imágenes no deseadas…
  • Maltrato económico. Cuando a la víctima no se la permite usar su propio dinero o no puede mantenerse por sí misma y se la somete por coacción, mermando su autoestima. Afecta sobre todo a la pareja y a personas mayores.

¿Quién es abusador?

Puede ser ocasional u oportunista; con ganas de dominar a cualquiera; el que busca confianza; el que se venga porque sus estereotipos señalan que la violencia está bien; el que disfruta dañando… Pero aún así los abusadores y maltratadores comparten unas características comunes: “Suelen venir de entornos desestructurados, tener trastornos psicológicos o mentales, intolerancia, autoritarismo, rigidez o inflexibilidad, crueldad o agresividad, insensatez, insensibilidad, falta de empatía, dicotómicos, incapacidad de hacer autocrítica, irascibles o con muchos cambios de humor, controladores, impulsivos y obsesivos, con capacidad de seducir y engañar”. Además:

  • No aceptan su responsabilidad y suelen alegar que estaban bajo los efectos de las drogas u otros atenuantes.
  • Se ofenden con facilidad, tienen complejo de inferioridad o inseguridad, pueden usar el victimismo, no tienen tolerancia a la frustración, no aceptan un no, no ven el sufrimiento que causan y si lo ven no hay culpa, hay manipulación, engaño o chantaje.
  • De cara a los demás pueden ser agradables, pero dentro de sus hogares o puestos de trabajo ejercen su maltrato.
  • Pueden llegar a culpar a la víctima o creerse con el derecho a dañar justificando su abuso por temas culturales (machismo) o como consecuencia de haber vivido situaciones violentas.

El perfil de la víctima

Aunque cualquier persona puede ser diana de un maltratador, Marian Ponte señala que hay unos grupos de población más vulnerables:

  • Mujer. Está relacionado con un rol de dominancia-sumisión. El abusador ve a la mujer como un objeto de escaso valor o desde la supremacía de su sexo.
  • Anciano. Su aislamiento y debilidad permite que se ejerza un maltrato por personas que ya tienen la intención de abusar y que se aprovechan por la fragilidad de la persona mayor.
  • Niño. La inseguridad, falta de madurez, posibles abusos en la infancia y psicopatías del abusador le convierten en un blanco fácil. Muchos se acercan al niño desde la seducción y/o el engaño con promesas de juegos y regalos. En muchos casos, son personas del entorno del niño (tíos, vecinos, primos, etc.).

Si sufres maltrato o conoces a alguien que lo sufre, llama al:

016: Violencia de género. 24 h, 365 días al año. Es gratuito y no deja rastro en la factura del teléfono.

900 018 018: Acoso escolar y ciberbullying. Para padres, educadores y niños. Gratis para todos los menores.

La opinión del experto

Según Marian Ponte, psicóloga y sexóloga: “lo importante para superar el maltrato es que la víctima no se aísle, avergüence o se llene de tristeza o ira, sino que cuente con un entorno que le recoja, con el que se pueda comunicar y apoyar, y unos servicios de atención que le ayuden a reponerse, deshacerse de la culpa y decidir su vida empoderándose de nuevo. Si es un niño, hay que permitirle que se exprese mediante el dibujo, creerle y asegurarle que no va a pasar nada, demostrándole que puede confiar en nosotros. Debemos contestar a sus preguntas con naturalidad, enseñarle que no es responsable y respetar su ritmo”.

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