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29 marzo, 2016
Cómo detectar y combatir la obesidad felina

La imagen de gato gordo y perezoso, algo así como un Garfield repanchingado en el sofá, es en realidad una imagen demasiado común en los hogares occidentales. Al igual que la homóloga enfermedad humana, la obesidad en felinos es un peligro para su salud y está alcanzando cotas de epidemia en determinados países, donde perros […]

La imagen de gato gordo y perezoso, algo así como un Garfield repanchingado en el sofá, es en realidad una imagen demasiado común en los hogares occidentales. Al igual que la homóloga enfermedad humana, la obesidad en felinos es un peligro para su salud y está alcanzando cotas de epidemia en determinados países, donde perros y gatos tienen más peso del que es saludable.

La obesidad es una enfermedad compleja en la que se interrelacionan varios factores. Si nos vamos a lo básico, la obesidad ocurre cuando el gato come “más calorías de las que está utilizando”. Los dueños son los directos responsables de este hecho y deben hacer todo lo posible para evitar esta situación y de solucionarla si ya se presenta.

La obesidad es muy peligrosa, provoca problemas secundarios como problemas articulares, envejecimiento prematuro, problemas de comportamiento, cristales de orina, diabetes, problemas hormonales y un largo etcétera. ¡No es solo estar “gordito”, es mucho más!

chat obèse¿Cómo sabemos si nuestro gato está empezando a no estar en su peso ideal?

De manera teórica, se considera que un gato que supera entre un 15-20% del peso considerado “normal” para su raza, sexo y edad, es obeso. Aunque esa no pude ser una norma para todos los gatos, ya que los hay más musculados que pueden pesar más y estar perfectamente bien de salud.

Otro método para ver si tu gato está gordo, es la observación y la palpación. Por ejemplo, palpar las costillas debería ser sencillo, si no encuentras rápido las costillas de tu gato es que tiene demasiada grasa alrededor. Pasa lo mismo con la columna vertebral y los hombros.

Si tu gato cuando camina tiene una especie de “péndulo” en el abdomen, es decir, una zona blandengue que se balancea cuando camina es que tiene un cúmulo de grasa. Aunque no debemos confundirlo con los pliegues de la piel de algunas razas.

 ¿Qué factores influyen para que nuestro gato tenga sobrepeso?

–       Alimentación.

–       Nivel de actividad bajo.

–       Esterilización: los gatos esterilizados tienen menos necesidades calóricas.

–       Edad.

–       Ambiente social: Un gato estresado tiende a comer más.

–       Temperatura.

–       Medicamentos.

–       Enfermedades.

En relación a la comida, no cambies a la primera a una comida “light”. La mayoría de las veces los gatos no necesitan bajar el nivel de grasas (y mucho menos aumentar el de carbohidratos, que suele ser peor) sino tan solo restringir las calorías. Comienza por cambiar, muy paulatinamente, los hábitos alimenticios de tu gato. Deja el sistema de “alimentación a demanda” y da de comer a tu gato en varias tomas (tres o cuatro por ejemplo) en las que en total el gato ingiera los gramos de comida que recomiende el fabricante. Si no estás en casa, un comedero automático programado puede ayudar. Poco a poco disminuye esa cantidad. Es recomendable que, si das de comer a tu gato una marca de comida seca muy alta en carbohidratos, la cambies a otra alta en proteínas, pero el cambio debe ser muy gradual ya que son piensos con composiciones muy distintas.

Es también muy recomendable que una parte importante de la alimentación sea basada en comida húmeda y no seca.

Junto a las pautas de alimentación es importante aumentar la cantidad de ejercicio. Los comederos interactivos son una buena opción y existen muchas maneras de hacer “sudar” a un gato con plumeros, tirar pelotas o ratones e incluso los juegos láser nos ayudan a volver a nuestro gato loco si no tenemos mucho ánimo para andar correteando.

Es normal que el animal “proteste” ante estas nuevas restricciones de comida, pero no debes ceder, por muy pesado que se ponga. Si tu gato va adelgazando, enhorabuena. Es el momento de mantener estas buenas prácticas. Si el gato no adelgaza nada repite la visita al veterinario y haz un chequeo profundo, puesto que podría haber más problemas de fondo.

Un último apunte respecto a la pérdida de peso. Es muy peligroso que un gato adelgace demasiado rápido de peso ya que podría desarrollar hígado graso. Se calcula que no debería de bajar más de un 1% de peso a la semana. Por lo tanto, no seas demasiado restrictivo con él y avanza lento pero seguro, tu gato te lo agradecerá.

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